Cuando no sabes explicar qué te pasa

 A veces lo más difícil no es lo que se siente, sino poder explicarlo.

Muchas personas llegan a consulta con una sensación difusa de malestar:
“no estoy bien”, “me noto rara”, “no sé qué me pasa”.
No siempre hay una causa clara, ni un motivo concreto que lo justifique desde fuera.

Y eso puede generar aún más inquietud.

Porque cuando no hay palabras, es fácil pensar que lo que ocurre no es importante, que quizá se está exagerando o que simplemente habría que poder con ello sin más.

Pero no saber explicar lo que te pasa no significa que no esté pasando nada.

El malestar no siempre es evidente

No todo el malestar se presenta de forma clara.
A veces aparece como:

  • cansancio constante,
  • dificultad para concentrarse,
  • sensación de bloqueo,
  • irritabilidad,
  • o una incomodidad difícil de ubicar.

Son formas en las que el cuerpo y la mente expresan que algo necesita ser atendido, aunque todavía no tenga un nombre claro.

Poner palabras es parte del proceso

En psicoterapia no es necesario llegar sabiendo qué decir.

De hecho, muchas veces el proceso empieza precisamente ahí:
en poder ir poniendo palabras poco a poco a lo que se siente.

Sin prisa, sin presión por explicarlo bien.

A través de la conversación, la escucha y el tiempo, lo que al principio es confuso empieza a tomar forma. Y cuando algo se puede nombrar, también se puede comprender mejor.

Dar espacio a lo que ocurre

Hay momentos en los que lo más importante no es encontrar soluciones rápidas, sino poder detenerse y prestar atención a lo que está pasando.

Darse ese espacio no es una debilidad.
Es una forma de cuidado.

Porque entender lo que nos ocurre no solo alivia, sino que también permite tomar decisiones más ajustadas y relacionarnos de otra manera con nosotros mismos.

Un espacio para empezar

Cuando no sabes muy bien qué te pasa, pero sientes que algo no está bien, puede ser un buen momento para pedir ayuda.

No hace falta tenerlo todo claro.

A veces, el primer paso es simplemente poder decir:
“no sé explicarlo, pero necesito entender qué me está pasando”.


Rocío Rico
Psicóloga sanitaria
Atención presencial en Avilés y Oviedo, y modalidad online

Motivos para acudir al psicólogo

Antiguamente estaba muy extendida la creencia de que acudir a un/a psicólogo/a era algo reservado para aquellas personas que tenían alguna patología concreta, probablemente algo complicado y que les alejaba mucho de llevar una vida considerada "normal".

Curiosamente, fue la pandemia del COVID del año 2020 la que más contribuyó a romper este antiguo mito, y nos trajo, entre muchos males, algo muy bueno: el cambio en la mentalidad de la mayoría de la población, que empezó a entender que la consulta del psicólogo no es el último reducto cuando todo parece perdido, sino que se puede acudir a ella para mejorar en muchos aspectos sin que nuestra vida nos esté suponiendo un sufrimiento especial.

Así pues, los motivos para acudir a un/a psicólogo/a son muchos y muy variados, y, por supuesto, muy personales en cada caso.

Hay personas que acuden por un problema concreto que están teniendo en la actualidad y que les dificulta el devenir diario (problemas de ansiedad o depresión, por ejemplo).

Hay también personas que acuden por una parte de su personalidad que quisieran cambiar o mejorar porque entienden que puede ser susceptible de esa mejora (como sucede con la baja autoestima, los problemas de asertividad o de habilidades sociales...).

También hay quienes acuden por un cambio importante en su vida, para buscar en el profesional el acompañamiento más adecuado para pasarlo de la mejor manera posible y evitar complicaciones futuras (como por ejemplo un duelo por un ser querido, una enfermedad grave o crónica, una ruptura sentimental...).

También hay personas que desean conocerse y entenderse, porque son conscientes de que determinadas reacciones y actitudes actuales pueden deberse a circunstancias pasadas que nos han dejado huella, como pasa con la inseguridad, la ira, la huida de conflictos, la dificultad a la hora de expresar emociones...

Como veis efectivamente son muchos los motivos que llevan hoy en día a las personas a acudir a nuestras consultas. No hay que esperar a tener un sufrimiento excepcional para hacerlo, lo único realmente importante es decidirse a dar el paso, buscar al profesional con el que cada uno se sienta realmente a gusto, y, por supuesto, dedicar el tiempo suficiente a la terapia para poder recoger los frutos, sin excesiva prisa ni urgencia, porque así podremos estar seguros de que esos cambios serán realmente consistentes y duraderos.



 Rocío Rico es psicóloga sanitaria y atiende de forma presencial en Avilés y Oviedo, así como online. Acompaña procesos relacionados con ansiedad, regulación emocional y relación con la comida.

6 estrategias de manipulación que usan los maltratadores

Escribo este artículo como herramienta para que la persona maltratada identifique las armas que puede usar una persona maltratadora con el fin de que la víctima le perdone y retomar la relación.
En muchas ocasiones, cuando la persona que maltrata comete la acción de abuso, se suceden una serie de comportamientos que pueden llegar a repetirse en el tiempo y pueden reproducirse pasando de un individuo a otro.

Cuando los maltratadores manipulan a sus víctimas

Creo que puede ser útil dotar de este material a las víctimas de maltrato, para que una vez cometida la agresión tengan presente que este tipo de estrategias pueden ser usadas por su verdugo; así resulta más fácil darse cuenta de que en realidad es un modus operandi muy común en el perfil de los abusadores, y por lo tanto aumentarán las posibilidades de prevenir estos episodios y responder adecuadamente ante ellos.

1. El enfado como respuesta

Muchas veces la persona maltratadora es quien se muestra ofendida e indignada al verse acorralada y sin argumentos que sostengan su defensa, buscando con esta actitud que sea la víctima la que acabe asumiendo la responsabilidad de los actos y disculpándose.

Los celos en las relaciones de pareja

Hablamos de los celos como una respuesta con gran carga emocional ante la posibilidad de perder algo que consideramos propio o de gran valor para nosotros; se experimenta tristeza, rabia, ansiedad, dolor, envidia, miedo, etc. Echeburúa y Fernández-Montalvo (2001) describen los celos como un “sentimiento o emoción que surge como consecuencia de un exagerado afán de poseer algo de forma exclusiva y cuya base es la infidelidad (real o imaginaria) de la persona amada. Por otro lado, Buss y Smith (1993) entienden los celos como una estrategia de afrontamiento para mantener y consolidar parejas. Se dan en todas las relaciones interpersonales; entre amigos, hermanos, parejas, etc.,  y solo la idea de perder ese vínculo nos martiriza con tal  horrible sentimiento. En esta ocasión vamos a centrarnos en los celos dentro de la pareja y qué aspectos podemos trabajar para controlarlos.
¿Quién no ha sentido celos alguna vez? Es natural que los celos aparezcan en algunas ocasiones ya que, como hemos dicho, son una emoción normal. Mucho tienen que ver con nuestra historia biográfica, estilos de apego, características psicológicas y aprendizajes culturales, del mismo modo que muchas otras conductas e ideas que tenemos arraigadas. Las  personas dependientes de los demás, con baja autoestima e inseguras tienden a sentir los celos de manera más exagerada. De este modo podemos diferenciar dos tipos de celos; los “normales” que todos podemos llegar a sentir e incluso nos ponen alerta ante posibles pérdidas y nos hacen reaccionar, y los celos “anormales o patológicos”. Se habla de patológicos por el intenso malestar que generan y las devastadoras consecuencias que acarrean. Presentan manifestaciones en diferentes niveles: en el emocional suelen generar ansiedad, en el plano cognitivo se relacionan con pensamientos intrusivos y obsesivos, y a nivel conductual se manifiestan con demandas de seguridad, estrategias de controlar a la pareja, etc.

El elefante encadenado

"Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?

Nuevo centro especializado en terapias de grupo en Oviedo!!!

Porque en estos tiempos difíciles no siempre nos es posible costearnos una terapia individual, pero la salud psicológica y el bienestar emocional sigue siendo algo fundamental y que debe estar al alcance de todos...

La terapia de grupo, además, aporta todos los beneficios que suponen estar bajo la supervisión constante y la intervención directa de un profesional (un psicólogo de la salud), y tiene el valor añadido de contar con la experiencia y el apoyo de otras personas que se encuentran en una situación de vida parecida a la nuestra.

Todo ello con la gran ventaja económica de suponer tan solo una pequeña cuota al mes, que se puede domiciliar, y que cubre las dos sesiones quincenales.

Consulta sin compromiso la posibilidad de incluirte en un grupo de terapia o de apoyo, y empieza a disfrutar cuanto antes de sus beneficios.

No olvides el que ya es nuestro lema: "de locos es hacer lo mismo una vez tras otra esperando un resultado diferente" (Albert Einstein)




Rocío Rico es psicóloga sanitaria y atiende de forma presencial en Avilés y Oviedo, así como online. Acompaña procesos relacionados con ansiedad, regulación emocional y relación con la comida.

Dos psicólogos, parte del equipo ganador del Premio Nobel de Medicina 2014

MADRID, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -

   El británico-estadounidense John O'Keefe, por un lado, y el matrimonio noruego compuesto por May-Britt Moser y Edvard I. Moser han sido galardonados este lunes "por sus descubrimientos de células que constituyen un sistema de posicionamiento en el cerebro", según ha anunciado la Asamblea Nobel del Instituto Karokinska en Estocolmo.
Los galardonados, ha resaltado el Instituto Karolinska, han descubierto un "GPS interno" en el cerebro que permite a las personas orientarse en el espacio y saber en todo momento dónde se encuentran.

O'Keefe descubrió en 1971 el primer componente de este sistema de posicionamiento tras detectar un tipo de célula nerviosa en el hipocampo que siempre estaba activa cuando una rata se encontraba en un determinado lugar en una sala.
Otras células nerviosas eran activadas cuando la rata se encontraba en otros lugares. Esto le permitió llegar a la conclusión de que estas "células de lugar" formaban un mapa de la habitación.
En 2005, el matrimonio Moser, el quinto en ser galardonado con un premio Nobel, descubrió otro componente clave del sistema de posicionamiento del cerebro tras identificar otro tipo de célula nerviosa, que bautizaron como "célula cuadrícula", que genera un sistema de coordenadas y permite el posicionamiento preciso.