Antiguamente estaba muy extendida la creencia de que acudir a un/a psicólogo/a era algo reservado para aquellas personas que tenían alguna patología concreta, probablemente algo complicado y que les alejaba mucho de llevar una vida considerada "normal".
Curiosamente, fue la pandemia del COVID del año 2020 la que más contribuyó a romper este antiguo mito, y nos trajo, entre muchos males, algo muy bueno: el cambio en la mentalidad de la mayoría de la población, que empezó a entender que la consulta del psicólogo no es el último reducto cuando todo parece perdido, sino que se puede acudir a ella para mejorar en muchos aspectos sin que nuestra vida nos esté suponiendo un sufrimiento especial.
Así pues, los motivos para acudir a un/a psicólogo/a son muchos y muy variados, y, por supuesto, muy personales en cada caso.
Hay personas que acuden por un problema concreto que están teniendo en la actualidad y que les dificulta el devenir diario (problemas de ansiedad o depresión, por ejemplo).
Hay también personas que acuden por una parte de su personalidad que quisieran cambiar o mejorar porque entienden que puede ser susceptible de esa mejora (como sucede con la baja autoestima, los problemas de asertividad o de habilidades sociales...).
También hay quienes acuden por un cambio importante en su vida, para buscar en el profesional el acompañamiento más adecuado para pasarlo de la mejor manera posible y evitar complicaciones futuras (como por ejemplo un duelo por un ser querido, una enfermedad grave o crónica, una ruptura sentimental...).
También hay personas que desean conocerse y entenderse, porque son conscientes de que determinadas reacciones y actitudes actuales pueden deberse a circunstancias pasadas que nos han dejado huella, como pasa con la inseguridad, la ira, la huida de conflictos, la dificultad a la hora de expresar emociones...
Como veis efectivamente son muchos los motivos que llevan hoy en día a las personas a acudir a nuestras consultas. No hay que esperar a tener un sufrimiento excepcional para hacerlo, lo único realmente importante es decidirse a dar el paso, buscar al profesional con el que cada uno se sienta realmente a gusto, y, por supuesto, dedicar el tiempo suficiente a la terapia para poder recoger los frutos, sin excesiva prisa ni urgencia, porque así podremos estar seguros de que esos cambios serán realmente consistentes y duraderos.
Rocío Rico es psicóloga sanitaria y atiende de forma presencial en Avilés y Oviedo, así como online. Acompaña procesos relacionados con ansiedad, regulación emocional y relación con la comida.
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